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Fuente:abc.es PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON.
Los cuatro observadores militares de la ONU, que murieron en la noche del martes durante los intensos bombardeos israelíes habrían llamado, hasta diez veces en el plazo de seis horas para hacer saber a las fuerzas atacantes que sus vidas corrían peligro al encontrarse en mitad de la línea de fuego. Según un informe preliminar de Naciones Unidas, en cada ocasión, un oficial israelí habría prometido un alto en la ofensiva en la que finalmente sucumbieron los cuatro miembros de UNIFIL, la fuerza de observadores desplegada de forma interina desde hace 28 años. El incriminador informe indica el uso de munición de precisión y la gradual acumulación de impactos en un perímetro de un kilómetro en torno al puesto de observación de la ONU en la localidad de Khiam, al sur del Líbano. Durante la jornada del martes, se habrían llegado a registrar las detonaciones de 17 bombas de aviación y 12 cargas de artillería.
Continuadas salvas que en al menos cuatro ocasiones habrían alcanzado el puesto de Naciones Unidas hasta culminar en la absoluta destrucción del bunker donde se encontraban refugiados cuatro observadores de nacionalidades austriaca, canadiense, china y finlandesa. El secretario general de la ONU, en una declaración especialmente crítica, ha llegado a hablar de «un ataque aparentemente deliberado» mientras Israel insistía en un casi inevitable error dentro de un fluido campo de batalla. Según Kofi Annan, «este coordinado ataque aéreo y artillero sobre un puesto de Naciones Unidas largamente establecido y claramente marcado ha ocurrido a pesar de las garantías personales que me proporcionó el primer ministro de Israel». Criticas de premeditación rechazadas por Ehud Olmert, quien ha ofrecido sus disculpas además de ordenar una completa investigación. UNIFIL, actualmente al mando del general francés Alain Pelligrini, fue instituida originalmente en marzo de 1978, tras una incursión de militantes palestinos que terminó con la vida de 35 civiles judíos. En la actualidad opera con el expreso mandato de confirmar la retirada de fuerzas israelíes del sur del Líbano, restaurar la paz y seguridad internacional, y asistir al gobierno de Beirut para ejercitar su efectiva autoridad en la zona. Todo con la limitad ayuda de dos mil soldados facilitados por China, Francia, Ghana, India, Irlanda, Italia, Polonia y Ucrania, además de medio centenar de observadores militares y unos cuatrocientos empleados civiles. El actual despliegue de UNIFIL está previsto hasta el 31 de julio, necesitándose la aquiescencia del Consejo de Seguridad para una prolongación que queda en el aire tras haberse acumulado durante las dos últimas semanas una docena de heridos y muertos en las filas de este despliegue de «peacekeepers». Esto se suma a todas las complicaciones adicionales planteadas para la supuesta fuerza internacional de estabilización a desplegarse en el sur del Líbano cuando Israel termine su ofensiva en curso.
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