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Abdel- Bari Attuan Alquds al Arabi Londres El terrorismo de Estado que practica Israel de forma creciente desde hace cinco años, es el mayor obstáculo para la política norteamericana en el mundo árabe – islámico. A pesar de ello el Vicepresidente norteamericano Joe Biden, se permite defender el acto de piratería israelí contra la flotilla de la Libertad que se dirigía a la Franja de Gaza con ayuda humanitaria, Biden considera la masacre cometida por el ejército de Israel, un modo de defensa propia, y se opone a cualquier forma de investigación para determinar la responsabilidad de este crimen.
Los EE.UU. están absortos actualmente en dos guerras inútiles, la guerra de Iraq y la de Afganistán, ambas para proteger a Israel, y se preparan para una tercera guerra contra Irán, país contra el que estaban ultimando los preparativos para imponer unas sanciones, después de hacer grandes concesiones a China y Rusia para sacar adelante una resolución del Consejo de Seguridad en este sentido , cuando recibieron por sorpresa la noticia del asalto de los comandos israelíes contra los barcos turcos, matando al menos a nueve activistas. A pesar de ello Joe Biden se erige en un defensor de este acto criminal, cometido por el gobierno del país, Israel, que le humilló públicamente, anunciado la construcción de 1600 casa familiares para colonos judíos en la ciudad de Jerusalén ocupada. Israel, que ha chant ajeado al mundo occidental durante los últimos sesenta años, presentándose como el pequeño David indefenso que se enfrenta a Goliat, el gigante despiadado. La situación es la inversa, Israel es la que impone el bloqueo para provocar el hambre a los indefensos e inocentes habitantes de Gaza. Secuestra barcos en alta mar a sangre y fuego contra activistas humanitarios, escupiendo en la mano de los que le han dado los elementos para su existencia, un acto de deslealtad inédito en la Historia. El terror informativo y político impuesto por Israel, ejercido durante los últimos años, llegando al punto de acusar de antisemita a todo el que se oponga a su política, monopolizando el sufrimiento e impidiendo el uso de palabras como holocausto, no ha dado sus frutos, no solo por el abuso de estos términos, sino por las masacres indiscriminadas cometidas contra un pueblo indefenso, el palestino. El resultado de estas falsedades, desembocó en una megalomanía patológica. El mundo occidental, como una forma de dirimir sus viejos fantasmas se sintió paralizado, sin capacidad de socorrer a las nuevas víctimas, los palestinos. Intentó mantener una equidistancia entre las víctimas y los verdugos en la tragedia palestina, adoptando unas incomprensibles posturas basadas en el derecho de Israel a defenderse, y garantizar su seguridad. Este mundo occidental, está moralmente obligado a no mirar a otro lado, y no repetir la misma postura esta vez ante la tragedia de los palestinos, que no sólo han sido arrancados de sus hogares y obligados a vivir una diáspora sino que, sufren un bloqueo mortal y continuadas matanzas. Los tiempos en los que Israel atacaba a los árabes y musulmanes, y que estos sólo tenían una única opción, levantar las banderas blancas, mientras los occidentales asistían pasmados ante las pantallas de televisión admirando la eficacia en el uso de tecnología del ejército de Israel, ya han pasado. Los comandos de la marina israelí no han cometido ningún error cuando abordaron el Marmara, ellos han hecho lo único que saben hacer muy bien, y lo han demostrado en innumerables ocasiones, matar; la novedad, esta vez ha sido que los activistas que viajaban en los barcos atacados no estaban dispuestos a morir sin resistencia y se enfrentaron a los agresores con todo lo que tenían a mano, sillas, mesas .etc., en defensa de su honor. Occidente debe sacar conclusiones de lo ocurrido, la voluntad de los pueblos árabes- musulmanes de lucha contra la humillación que sufren: esa voluntad se refleja claramente en Iraq, Afganistán, Gaza, Líbano, y en la cubierta del Marmara. Israel ya no puede imponer su voluntad en la zona, y arrastrar a Occidente para bendecir sus hazañas, esto no se debe consentir, porque las consecuencias de sus acciones, empiezan a trascender en el mundo entero, provocando la inseguridad y inestabilidad. Los árabes, me refiero a los pueblos no los mandatarios, ya no son los cobardes, lerdos y sumisas ovejas que se conducen dócilmente al matadero, esto lo atestigua la lucha de uno de los pueblos más retrasados como el Afgano, que desafían con sus primitivas armas a toda la alianza atlántica, con todo el poderío tecnológico, ante el que sólo ofrecen la voluntad del que defiende su justa causa, contra del despotismo, egocéntrico. El presidente del gobierno turco, Rajab Erdogan, afirmó que Israel pagará muy caro su crimen contra los activistas de la Flotilla de la Libertad, estamos seguros que cumplirá con su palabra, porque el honor de su país va con ello. Erdogan, ha dado sobradas muestras de su credibilidad, cuando dio un plazo de veinticuatro horas a Israel para disculparse por la humillación del embajador turco en Tel-Aviv, Israel pidió disculpas por primera vez en su historia. Erdogan, enseñó el camino a los líderes árabes de cómo hay que tratar con este estado inadaptado cuando solicitó la liberación inmediata de todos los secuestrados de la flotilla, el gobierno de Netanyahu, insensible a todas las presiones, no tuvo más remedio que acatar la demanda. Erdogan, vuelve a pedir que se cree una comisión internacional de investigación, además de la necesidad de juzgar a los responsables de los crímenes, y el pago de las correspondientes indemnizaciones a las víctimas, no hay duda de que conseguirá sus demandas, por ser justas, morales necesarias y porque, su gobierno, tiene un sólido y amplio apoyo popular, y una estructura económica suficientemente fuerte para no depender de chantajes. Ver los féretros de las activistas asesinados, envueltos en las banderas de Turquía, y Palestina, supone un cambio radical en la historia del conflicto y me atrevo a decir en el mundo, quién podría pensar que Turquía, que hasta hace muy poco tiempo, ejercía de intermediario entre árabes e israelíes, y que realizaba rotatorias maniobras militares conjuntas con Israel, considera ahora el levantamiento del bloqueo contra Gaza uno de los ejes centrales de su política exterior, incluso se muestra dispuesta a imponer la ruptura del bloqueo por la fuerza. Al valorar cualquier conflicto es sabido que lo más importante son los resultados finales, aplicando esta máxima al bloqueo de Gaza, encontramos que Israel y sus aliados serán los grandes perdedores. El bloqueo que dura ya casi cuatro años, en medio de la complicidad o el silencio de Occidente, no ha derrocado a Hamas, ni ha provocado el levantamiento de la población en su contra, ni ha sometido a la población a los dictados del ocupante y sus aliados, algunos de ellos árabes desgraciadamente. El soldado prisionero sigue preso, el contrabando de armas que pretendían evitar sigue en auge, y lo más importante, la imagen de Israel y sus aliados entre los moderados árabes está peor que nunca. Todo esto se consiguió gracias a la tenacidad, la firmeza, y la capacidad de sacrificio, y no a las inútiles negociaciones, y los abrazos y sonrisas de Jorge Michel o los esfuerzos del enviado de la UE, Toni Blair. El presidente palestino Abbas, que goza del apoyo occidental, al igual que Hameed Karzai , en Afganistán, se encuentra en sus momentos más bajos, casi aislado, corren rumores de que Occidente, sobre todo Estados Unidos, están a punto de abandonarle, para negociar con Hamas, como interlocutor en proceso de paz, al igual que se está hablando de dejar caer a Karzai, para negociar con los Talibanes. El mundo cambia muy deprisa en el sentido contrario a los intereses de Israel y sus aliados en la zona, lo importante es que el mundo se ha dado por fin cuenta de la naturaleza del estado sionista, y esto traduzca su indignación en medidas concretas en el sentido de aplicarle las nomas de derecho internacional para que no sea la excepción por su impunidad. Israel y su incondicional aliado, EE.UU. apuestan una vez más, por dejar pasar el tiempo para que la tormenta amaine. Pero creemos que la corriente de solidaridad árabe – musulmana e internacional con el pueblo palestino es el genio que ha salido de la lámpara, y no podrán volver a presionarle de nuevo. No mencionaré el Régimen Árabe Oficial, porque es irrelevante para el desarrollo de los acontecimientos al tratarse de un régimen erosionado, al igual que su iniciativa de paz .
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